GRACIAS A TODOS POR LA NOCHE INCREIBLE QUE PASAMOS CERRANDO EL CICLO!!!
Y A TODOS LOS QUE FUERON PARTE DE LAS DOCE LUNAS DE EMBRUJO!!!
Y A TODOS LOS QUE FUERON PARTE DE LAS DOCE LUNAS DE EMBRUJO!!!
HASTA LA VUELTA!
Fiesta Fiesta Fiesta!!!
Fiesta Fiesta Fiesta!!!
Cómo no podía ser de otra manera, el Embrujo se despidió a lo grande. Con todo el cotillón, la música y los aplausos. Desde bien temprano, anduvimos con Pilar en El Empujón inflando globos (tarea facilitada por el amable vecino que prestó el inflador), colgando serpentinas y otros elementos festivos con que adornamos el recinto musiquero.
Con antifaces y bonetes fuimos recibiendo a la mucha gente que se dio cita en esta última noche del ciclo. Y cuando todo estuvo listo, Daniel Patanchón enchufó su guitarra y, acompañado por Alejandro Tula, abrió la primera parte del espectáculo final. Hizo algunos temas propios, invitó a cantar a Mavi Díaz, y luego sumó al Cuervo Pajón para pasar la posta al segundo embrujero. El Cuervo, como de costumbre, deleitó a la audiencia con su mágico bandoneón, mientras Laura Marín lo acompañaba con el cajón peruano o bailaba una bella zamba. Con el Pata y el Cuervo en el escenario, la posta pasó a Pucho Ruíz, quien sumó a Cosaco Paz Venturini en guitarra eléctrica, e hizo unos cuantos de sus temas para concluir la primera parte bien al palo.
La segunda mitad del show tuvo como protagonistas a Demi Carabajal y al Duende Garnica. Con Martina Ulrich al bombo, el Panky Malissia en el bajo y el Pata con la viola eléctrica, Demi dejó toda su esencia sobre el escenario, cantando y tocando para un público que lo colmó de aplausos. Pasó la última posta al Duende, también acompañado por el soldado Tula, por Cosaco, y por Ivan Roy en bajo. Formación que metió toda la fuerza digna del cierre esperado, con el Duende timoneando el último tramo de la contienda.
Ausentes con aviso, Dipi Carabajal, Franco Ramírez y los Hermanos Herrera, fueron representados por los cinco integrantes presentes que dejaron todo en Palermo para cantarle al Embrujo y sus doce lunas. Y en esta, la número trece que -contra toda superstición- salió mejor que ninguna, la chacarera fue una vez más la protagonista. Las mesas se fueron corriendo y el espacio se convirtió en pista de baile para todos los fanáticos del folklore santiagueño que, entre zambas y pañuelos, gatos y chacareras, se enredaron en danzas espontáneas.
Un montón de amigos, entre los que se encontraban Cuti Carabajal, Laura Ros, Fede Gil Solá, Juan Martín Medina, Margarita y otros, disfrutaron este largo martes que concluyó con el ritual conjunto en seis por ocho –incluyendo el momento emotivo con el Duende recitando la Apología de la Chacarera en medio de Añoranzas- y la zamba emblema de este ciclo que mantuvo su mística y su encanto popular hasta el final. Zamba de Leocadio Torres que ahora cada vez que volvamos a escuchar nos traerá al corazón, un poquito de estas noches vividas… “Noches santiagueñas de embrujo y leyenda, noches santiagueñas para enamorar”.





